Los elementos y estructuras de hormigón están sometidos a condiciones medioambientales cambiantes y agresivas que pueden hacer que éstos sufran procesos físico-químicos que afectan a su vida útil.
Por tanto, es necesario conocer las potenciales alteraciones y las metodologías que permiten minimizar estos procesos.
Asimismo, el conocimiento de los potenciales deterioros físico-químicos permite plantear actuaciones preventivas o correctivas para la conservación y extensión de la vida útil y diseñar una adecuada estrategia de mantenimiento y reparación de los elementos y las estructuras de hormigón.

