
El plazo para ejecutar las ayudas europeas del Plan de Recuperación destinadas a la rehabilitación energética de edificios finaliza el 30 de junio de 2026, sin posibilidad de prórroga. Para las empresas especializadas en reparación, refuerzo y protección del hormigón, esta fecha marca el cierre de un programa que, en muchos casos, no llegó a traducirse en obra ejecutada.
Una ejecución por debajo de lo esperado
El balance es desigual. Según datos del primer semestre de 2025, apenas se había ejecutado un 42% de lo previsto para rehabilitación de vivienda y un 37% de los fondos destinados a barrios y edificios residenciales. El tiempo medio que tarda una comunidad española en aprobar una obra mayor es de ocho meses, un cuello de botella que ha limitado el alcance real del programa y que ha dejado sin ejecutar un volumen significativo de actuaciones que hubieran requerido intervención técnica especializada.
Lo que viene: más inversión, diferente perfil
El cierre de los fondos Next Generation no supone el fin de la inversión pública en rehabilitación, sino un cambio de ciclo. A partir del 1 de julio arranca un nuevo escenario articulado en tres vías: el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 con 7.000 millones de euros y el Plan Social para el Clima con más de 9.000 millones. A diferencia del ciclo anterior —centrado principalmente en mejoras de envolvente térmica—, la nueva etapa contempla una mayor proporción de rehabilitación integral de edificios, donde la intervención en estructura de hormigón es frecuente y determinante para la viabilidad técnica del proyecto.
Para el sector de la reparación, refuerzo y protección del hormigón, el reto está en estar presente desde las fases tempranas de diagnosis y proyecto, antes de que las decisiones de intervención queden ya tomadas.

