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Diálogo ARPHO-ACHE: “Es mucho más barato mantener que reconstruir”

Dentro de la sección “Diálogos” del Anuario ARPHO, D. Miguel Ortega, entonces presidente de la Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE) y profesor asociado de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la UPM, conversó con D. José Blas, ingeniero civil de Ingenieros Asesores y representante de ARPHO, sobre el papel de la conservación de estructuras en la docencia universitaria y en el sector.

Un nicho de mercado con mucho potencial

El eje de la conversación giró en torno a una pregunta de partida: ¿tiene la conservación de estructuras el peso que merece en los planes de estudio? Miguel Ortega reconoció que, centrándose en Madrid, ya se aprecia una concienciación creciente, con asignaturas específicas de máster en conservación, mantenimiento y auscultación. Aun así, concluyó con una idea que resume bien el diagnóstico compartido por ambos: “La conservación tiene un nicho de mercado muy amplio en el que hay que aumentar el interés de los estudiantes”.

José Blas aportó su propia experiencia como exalumno reciente: cuando terminó su grado hace poco más de una década, buena parte del plan de estudios todavía respondía a la normativa de Obras Públicas de 1991, y la patología estructural apenas se trataba en asignaturas optativas. Fue un máster de Materiales el que le permitió profundizar en la materia y descubrir su vocación por ella.

Mantener sale más barato que reconstruir

Uno de los momentos más destacados del diálogo llegó cuando José Blas explicó cómo, históricamente, las estructuras se han gestionado con mantenimientos correctivos: se interviene solo cuando una grieta alcanza ya el límite de servicio. Su reflexión fue clara: “Nos estamos dando cuenta de que es mucho más barato mantener que reconstruir”, y defendió que lo correcto es actuar de forma preventiva, antes de que sea necesario detener la actividad de la estructura, evitando así costes económicos y sociales innecesarios.

El reto de conectar con los estudiantes

Ambos coincidieron en que el problema no es solo de contenidos, sino de percepción: muchos estudiantes terminan la carrera con la idea de que su objetivo es “construir puentes nuevos”, cuando la rehabilitación concentra ya buena parte de la demanda real del sector. Miguel Ortega ilustró esta realidad con un ejemplo internacional: en México se está rehabilitando una línea de 500 km con casi 400 puentes, muchos de los cuales requieren labores de mantenimiento estructural en lugar de reconstrucción.

La colaboración entre asociaciones, clave para la difusión

El diálogo concluyó con una reflexión compartida sobre el papel de asociaciones como ARPHO y ACHE: “La colaboración entre asociaciones del mismo gremio es fundamental por la labor de difusión que realizan”, señaló José Blas, subrayando la necesidad de visibilizar el trabajo que ya se está haciendo en rehabilitación de puentes y estructuras de gran valor. En esta línea, Miguel Ortega destacó iniciativas como los Premios EMA, dirigidos a que los estudiantes presenten sus TFG, TFM o Tesis sobre reparación y refuerzo de estructuras, como una vía más para incentivar el interés temprano en la conservación.

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