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El camino hacia la especialización

Tanto en éste como en otros sectores, el problema del intrusismo se ha comprendido desde siempre como un fenómeno preocupante.

Esta preocupación se ve agudizada en tiempos difíciles, ya que todos sabemos que, desgraciadamente, el criterio que prima por encima de todos los demás, es el del precio, y más aún en época de crisis.

Todo esto repercute en perjuicio para las empresas especializadas, dado que las inversiones que éstas realizan para poder entregar un servicio de calidad, se ven ninguneadas en relación con los presupuestos a la baja de sus competidores no especializados.

Evidentemente, la mejor forma de diferenciarse de quienes no hacen bien su trabajo, o quienes no son especialistas, es mediante la calidad
y el nivel de servicios, pero salta a la vista que es necesario hacer algo más, que impida el intrusismo y la competencia desleal.

En Europa ya se han comenzado a dar pasos en este sentido en diferentes gremios del sector de la construcción.

Así se ha comprobado que el objetivo de acabar o al menos minimizar el intrusismo, pasa por la regulación de la actividad empresarial de los gremios de la construcción.

En principio, son dos las vías principales para regular un sector: mediante legislación específica (Real Decreto o Ley) o mediante normativa técnica (Norma UNE o Código Técnico).

Por supuesto, las dos vías tienen ventajas e inconvenientes.

La legislación tiene la ventaja de ser exigible, pero para llegar hasta ella es necesario recorrer un camino lento y difícil.

La normativa técnica es más ágil, pero no siempre es de obligado cumplimiento, por lo que en la práctica, puede carecer de utilidad.

Una vía posible es establecer algún tipo de registro, en el que sea necesario estar inscrito para ejercer la actividad especializada.

Para acceder a este registro, debería ser obligatorio cumplir una serie de requisitos mínimos.

En este sentido, la asociación propone como criterios básicos a valorar los siguientes:

Referencias: es importante que la empresa sea capaz de proporcionar un historial de trabajos especializados de diversos tipos.

Especialización: poder comprobar que la empresa pertenece realmente al gremio en el que está ejerciendo la actividad especializada.

Certificaciones: una forma de evaluar el grado de especialización de la empresa es conocer sus acreditaciones. Aunque por norma general las certificaciones no son un criterio excluyente a la hora de escoger a una empresa, en algunos casos las acreditaciones pueden tener un carácter fundamental para la ejecución del trabajo.

Técnica: es preciso conocer los criterios técnicos empleados para planificar y ejecutar el proyecto, así como los equipos que se van a utilizar y la técnica de la ejecución.

Seguridad: hay que tener en cuenta es una serie de garantías mínimas de seguridad que el empresario debe prever.

Medioambiente: es importante conocer  en qué grado la empresa respeta las diferentes etapas en lo que respecta a los residuos, comenzando por el análisis, para gestionar de manera específica el proceso de retirada correspondiente a cada tipo de residuo.

La intención de ARPHO es marcar el camino hacia la regulación del gremio, trabajando a favor de la profesionalidad, mediante medidas que
eviten el intrusismo profesional y persiguiendo y denunciando la competencia desleal en el sector.