
Este es uno de los apartados que se pueden encontrar en la nueva Guía informativa sobre reparación, refuerzo y protección del hormigón 2016 de ARPHO.
Tanto el hormigón armado como el pretensado sufren deterioros con el paso del
tiempo, que pueden verse acelerados si están expuestos a condiciones ambientales
adversas o si el proceso de construcción de la estructura de hormigón fue
inadecuado.
Estos deterioros pueden dividirse en dos grupos fundamentales: deterioro del
propio hormigón o deterioro de la armadura.
Centrándonos en el primero de ellos, las causas del deterioro pueden ser de origen mecánico, químico o físico.

A continuación se expone el primero de los orígenes: el mecánico.
Las acciones mecánicas que degradan el hormigón pueden aparecer por accidente,
por el paso del tiempo o por errores de ejecución o de cálculo.
Estas causan fisuras, fracturas, desconchamientos, y en casos extremos pueden ser fatales ya que pueden producir el colapso de la estructura.
Pueden ser las siguientes:
- Choques (vehículos, barcos, etc.)
- Explosiones.
- Vibraciones.
- Efectos de fenómenos naturales tales como viento, crecidas de ríos, seísmos,
etc. - Asientos en las cimentaciones.
- Deformaciones excesivas o variaciones dimensionales.
- Aparición de coacciones no previstas en las estructuras, que impiden su libre
movimiento y por tanto producen deformaciones indeseadas. - Exceso de cargas permanentes o sobrecargas:
- Para las cargas permanentes, el exceso de cargas suele provenir del resolado,
en el caso de edificios, y en el caso de puentes, el exceso de cargas permanentes suele estar causada por la repavimentación sucesiva del firme. - En el caso de las sobrecargas, un exceso se debe a un cambio de uso y, en
menor medida, a fallos en el cálculo.
- Para las cargas permanentes, el exceso de cargas suele provenir del resolado,
- Fatiga, causada por el sometimiento de la estructura a varios ciclos de carga.
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