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“Tenemos que incrementar la cultura de conservación en la opinión pública”

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Entrevista a Luis Mª Ortega, ingeniero de Caminos con  más de 40 años de experiencia en el sector de la construcción, Consejero de RETINEO, empresa fundada en el año 2009

Recién nombrado presidente de la Asociación de reparación, refuerzo y protección del hormigón, ARPHO, considera que a esta actividad le falta reconocimiento y que su auge durante la crisis se debe más a un descenso de la inversión en obra nueva que a un incremento real de la rehabilitación.

El Sr. Ortega inicia una nueva etapa, puesto que lleva ejerciendo como profesional desde 1973 y acaba de jubilarse. Seguirá colaborando con RETINEO, empresa de la que es socio, y ahora ha puesto su saber y experiencia al servicio del colectivo, liderando el camino de ARPHO.

 

¿Cuándo y porqué comienza su relación con el refuerzo, reparación y protección de estructuras?

Prácticamente desde el inicio, en el Laboratorio Central de Estructuras y Materiales del CEDEX, donde fuimos pioneros y responsables, entre otra cosas, de que se pusieran en marcha las campañas de ensayos dinámicos de puentes, tanto de carreteras como, sobre todo, de ferrocarril en España, con medios completamente distintos a los de ahora.

 

Por favor, ¿podría presentar de forma breve su empresa?

RETINEO es una empresa relativamente joven, que creamos tres personas, dos ingenieros de caminos y un arquitecto que habíamos coincidido durante algunos años en GEOCISA, empresa del grupo DRAGADOS, a la que me incorporé en 1987, en la parte de reparación de estructuras, restauración, estudios de patologías, ensayos, instrumentación…

Después de esa etapa, decidimos crear RETINEO, una empresa más especializada en estas actividades para continuar y avanzar en lo que ya habíamos venido haciendo durante años.

 

¿Cuáles han sido los principales hitos de la presencia de su compañía en esta actividad?

RETINEO ha conseguido dar pasos en el camino del objetivo fundacional que se planteó en el año 2009, que no era otro que constituir un grupo especializado en la rehabilitación y refuerzo que pudiera cubrir todas las etapas, desde la inspección y el estudio de patología a la colaboración en el proyecto de reparación, rehabilitación o restauración y a la propia ejecución de la obra.

Para ello, el grupo se estructura en una cabecera, que es RETINEO, más dos empresas, BAUEN, empresa ya existente y adquirida por el grupo, y RETINEO INGENIERÍA, de nueva creación y que proporciona el soporte de dirección técnica y que acomete las reparaciones más especializadas.

Como hitos destacaría los trabajos desarrollados en el puente atirantado Carlos Fernández Casado, con reparaciones varias y elaboración de un plan de conservación hasta el año 2050, o los de la Real Academia de Medicina, de la Real Academia Española de la Lengua o de la Iglesia de Santa Cruz en Madrid.

¿Cómo empezó su relación con ARPHO?

Prácticamente desde la fundación de RETINEO; tuvimos conocimiento de la fundación de ARPHO y creímos que, al ser una asociación especializada en la misma actividad a la que RETINEO quería orientarse, era importante estar en conexión.

 

¿Cuáles son para ustedes los principales beneficios de ser miembro de una asociación especializada como ARPHO?

Fundamentalmente, estar involucrados dentro de un foro de especialistas, en un tema donde nos reunimos personas que realmente estamos interesados y especializados en esta actividad.

Debemos aprovechar a ARPHO para apoyarnos unos a otros, para tecnificar el sector e incluso para hacerlo valer ante la sociedad y la opinión pública.

 

Como nuevo presidente de ARPHO, ¿qué le diría a una compañía especializada en esta actividad, que esté planteándose el asociarse a ARPHO?

Les diría que su asociación a ARPHO es necesaria, precisamente para elevar el listón técnico y el reconocimiento del sector por parte de la opinión pública general.

Pero sobre todo para contribuir a crear una cultura de conservación que yo personalmente considero que sigue faltando dentro de la sociedad española.

Todo el mundo tiene claro que cuando se compra un coche, para conservar adecuadamente ese coche debe seguirse un manual de mantenimiento. Sin embargo eso, en el mundo de la construcción, la gente no lo tiene tan claro, en definitiva se piensa que ahí no hay que hacer nada y no es así.

 

Todo indica que la rehabilitación ha adquirido protagonismo a raíz de la situación de recesión económica, frente al anterior apogeo de realización de obra nueva. ¿Cómo se está haciendo notar la situación actual al sector de la rehabilitación en general, y del refuerzo, reparación y protección del hormigón y otras estructuras en particular?

En mi opinión, ese protagonismo de la rehabilitación es más un deseo que una realidad.

La rehabilitación ha adquirido una importancia relativa, pero no debemos sentirnos satisfechos con ello.

Esa importancia relativa la ha adquirido más por el descenso drástico de la inversión en obra nueva, que por el crecimiento en inversión en la conservación, rehabilitación y reparación.

Éste no se ha producido, lo que pasa que la inversión en obra nueva ha decrecido tanto, que la importancia relativa de la rehabilitación se ha incrementado.

Sinceramente, a mí me resulta triste que en este momento las cifras que se dedican a rehabilitación y reparación sean muy inferiores a las de antes de la crisis.

 

¿Dónde reside el potencial de nuestro mercado, en su opinión?

Precisamente en que en este momento en España tenemos un parque de infraestructuras y un parque de edificios enorme, que se han desarrollado con unas inversiones muy fuertes en los últimos 30 años y que como país no podemos permitirnos el lujo de dejar que eso se pierda.

Desgraciadamente, o cambiamos un poco el tono de la inversión en rehabilitación y conservación, o corremos el riesgo de que a la vuelta de unos años ese parque de infraestructuras y edificios se haya deteriorado hasta un punto en el que sea imposible recuperarlo.

 

¿Cómo perfilan el futuro inmediato para el gremio?

Con esperanza, precisamente porque el país no puede permitirse que esto siga por ese camino.

O tiramos por la ventana todo lo que hemos invertido en los últimos 30 años, o nos ponemos manos a la obra y empezamos a acometer las obras de reparación, conservación y rehabilitación que son absolutamente necesarias.

Espero que a medio plazo, la propia opinión pública española sea quien lo demande: más conservación y menos “corte de cintas”.

 

¿Cómo puede ayudar ARPHO a eso?

Precisamente, haciendo ver a la opinión pública la necesidad de la conservación.

Es decir, ayudando a aumentar esa cultura de rehabilitación a la que me refería anteriormente, que en mi opinión, ahora no existe en la sociedad española.

 

¿Alguna otra cuestión que desee añadir?

Creo que es necesario que avancemos en esta línea de incrementar la cultura de conservación en la opinión pública.

Y por otro lado, hay otra línea donde debemos progresar, que es el tema de la garantía.

Cuando alguien se compra un coche, ese vehículo tiene una garantía.

Pues bien, cuando te compras un piso, ¿dónde está esa garantía? ¿O cuando una Administración pública compra un puente o una carretera? Sí, existe la responsabilidad del constructor por vicios ocultos, pero considero que hay un trecho por avanzar importante.

Y más aún cuando nos referimos a la reparación.