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Protección del paramento de hormigón

La aplicación de impregnaciones y revestimientos  constituye el método más común para la protección de paramentos de hormigón frente a la acción de los agentes agresivos más comunes responsables de la iniciación de los procesos de corrosión del hormigón armado, que son el dióxido de carbono y los cloruros.

La norma EN 1504 trata las impregnaciones y los revestimientos. En su Parte 2, “Sistemas de protección de superficies de hormigón”, es donde se especifican los requisitos que deben cumplir dichos productos para ser considerados como tal. También en su Parte 9, “Principios y métodos”, se describen los mejores procedimientos de actuación para el tratamiento y prevención de patologías de las estructuras de hormigón, se incluye el uso de estos productos.

Tanto la aplicación de impregnaciones como de revestimientos tiene como principal aportación la mejora de la durabilidad de la estructura y por lo tanto la extensión de su vida útil (tiempo de servicio). En el caso de los revestimientos, además de la extensión de la durabilidad y vida útil, también se mejora la calidad estética de la estructura.

 

Impregnación

La impregnación es un tratamiento que se ejecuta con la aplicación de productos líquidos que se aplican superficialmente sobre el hormigón con la finalidad de reducir la porosidad superficial y reforzar la resistencia de la capa más superficial.

Por lo general, este tratamiento conduce a una fina película superficial de producto inferior a 100 µm que rellena poros y capilares de forma total o parcial. Esta fina película es la que impide la entrada de agresivos dentro de la estructura tratada.

 

Impregnación hidrófoba

La impregnación hidrófoba es un tratamiento que también se ejecuta mediante la aplicación de productos líquidos que se aplican superficialmente sobre el hormigón. Sin embargo, las impregnaciones hidrófobas no rellenan porosidad sino que generan una superficie repelente al agua que reduce su tensión superficial, previniendo que el agua circule a través de los poros, pero permitiendo la difusión del vapor de agua. Así pues, bloquean la entrada de agresivos que circulan con el agua pero permiten que las estructuras transpiren normalmente.

Las impregnaciones hidrófobas prácticamente no modifican el aspecto superficial del hormigón, aumenta del brillo en algunos casos como mucho, pero facilitan significativamente las operaciones de limpieza del paramento porqué impiden la absorción dentro de la red capilar de las substancias responsables de la suciedad. Por este motivo las impregnaciones hidrófobas son muy recomendables para la protección de hormigones y morteros coloreados en masa.

Estos productos están generalmente compuestos por derivados orgánicos de silanos y siloxanos, tanto en base agua como en base disolvente, que provocan el típico efecto de perleo de las gotas de agua en contacto con la superficie tratada.

 

Revestimiento

Con la aplicación de revestimientos se consigue una capa protectora, continua y uniforme de espesor relevante (de 0,1 a hasta 5 mm) dispuesta sobre la superficie de hormigón, creando una barrera física impermeable al agua y otros agresivos químicos.

Debido a la creación de una película uniforme, el revestimiento debe poder adaptarse a los movimientos térmicos y dinámicos de la estructura, motivo por el cual, y a diferencia de las impregnaciones, son productos por lo general de naturaleza elástica. Gracias a esta propiedad, la aplicación de revestimientos puede reparar fisuras superficiales con movimientos de hasta 0.3 m.

La principal aportación de los revestimientos es que además de incrementar la durabilidad aportan valor estético a la estructura, uniformizando la calidad del acabado y coloreándolo si se precisa.

De modo generalista, con la aplicación de revestimientos se logran tratamientos más duraderos que en el caso de las impregnaciones, aunque irremediablemente se altera el aspecto superficial del hormigón.