
En general, antes de iniciar un proyecto de reparación, refuerzo o protección del hormigón debe haber un proceso de evaluación que permita concluir si realmente se requiere uno.
En este sentido las inspecciones son fundamentales para obtener la información adecuada y poder evaluar el estado real de la estructura.
Dicha información se puede ampliar y mejorar con un análisis de las características de los materiales empleados, comprobaciones teóricas estructurales, etc. y poder elegir el tipo de proyecto más adecuado en cada ocasión.
La instrucción sobre las inspecciones técnicas en los puentes de ferrocarril, la ITPF-05, define claramente que el plazo máximo para la completa reparación de los daños de Clase 1 (daños que pueden afectar a la seguridad de la estructura y, por tanto, a su capacidad de resistir las cargas para las que fue proyectada) será de cuatro años a partir de la fecha de la inspección principal, salvo que debido a la gravedad de aquéllos se hubiera fijado un plazo inferior.
Cada vez hay más conciencia sobre el hecho de tener que mantener lo construido y las nuevas instrucciones relacionadas con estructuras de hormigón contemplan capítulos dedicados a la durabilidad y al mantenimiento.
La EHE-08 y el Código Técnico de la Edificación (CTE) son buenos ejemplos en este sentido. En la misma línea el CTE tiene un anejo dedicado a la evaluación estructural de edificios existentes.
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